El MINREX condena la demagogia contra la RPDC en el caso de Warmbier

En estos días, las autoridades de la administración norteamericana recrudecen la demagogia anti-RPDC calificando la medida humanitaria de ésta como una “conducta inhumana” en relación al caso de la muerte del ciudadando estadounidense Warmbier.

Al respecto, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular Democrática de Corea publicó el día 23 la siguiente declaración:

Evidentemente dicho, Warmbier es un criminal que en virtud de la ley de la RPDC fue sentenciado el 16 de marzo de 2016 a la pena de trabajo reformatorio por sus actos hostiles que cometió en cumplimiento de la misión que le asignó una entidad de conspiración contra la RPDC de EEUU.

Como ya se ha publicado, durante la entrevista de prensa concedida el 29 de febrero de 2016, él mismo confesó entre lágrimas que había cometido actos hostiles contra la RPDC, en connivencia con la administración norteamericana, después de que recibiera la misión desde la “Sociedad-Z” de la Universidad de Virginia (EEUU), controlada por la Iglesia Metodista Unida de la Amistad (organización de conspiración anti-RPDC) y la CIA.

La CNN y otros medios de prensa de EEUU transmiten todavía el vídeo de Warmbier reconociendo sus crímenes y pidiendo disculpas en la conferencia de prensa ofrecida en Pyongyang.

Aunque no tenemos ninguna razón de dispensar misericordia a tal criminal del país hostil, le ofrecimos desde una posición humanitaria y con toda sinceridad un tratamiento médico óptimo hasta su regreso a EEUU, tomando en cuenta su mal estado de salud.

En cuanto al rumor infundado que circula ahora en EEUU según el cual Warmbier murió a causa de las torturas y golpes recibidos durante el trabajo reformatorio, algo tendrían que decir al respecto los médicos estadounidenses que viajaron a la RPDC para la devolución de Warmbier.

Los médicos examinaron a Warmbier e intercambiaron con nuestros doctores el resultado de las observaciones médicas.

Reconocieron que sus constantes vitales eran normales, incluido el pulso, la temperatura, la respiración y los resultados de las pruebas de corazón y pulmón. También reconocieron que les dimos el tratamiento médico que logró salvarle, cuyo corazón casi dejó de latir.

Ahora, los ex-funcionarios de la Administración Obama anuncian como su “mérito” la liberación de 10 norteamericanos según las medidas humanitarias de la RPDC. No podrían negar el hecho de que tratamos a los detenidos de acuerdo con las leyes y normas internacionales.

Es una incógnita para nosotros también la muerte súbita de Warmbier a menos de una semana de su regreso a EEUU con constantes vitales normales.

Warmbier es víctima de la política de “paciencia estratégica” de Obama, quien cautivado por la extrema hostilidad y el veto a la RPDC, vino negando el diálogo con ésta.

¿Por qué el Gobierno de EEUU, que se creen interesados en la seguridad de su pueblo, no habrá solicitado ni una vez por vía oficial a la RPDC la puesta en libertad por razones humanitaria de Warmbier durante la Administración Obama?

La respuesta a esta pregunta la deberían dar los mismos EEUU.

Aunque Warmbier era un delincuente con antecedentes hostiles a la RPDC, hemos aceptado la reiterada solicitud de la actual administración estadounidense y tomando en consideración el mal estado de salud del joven, se le permitió volver a casa desde un punto de vista humanitario y de acuerdo a la adjudicación del Tribunal Central fechada el 13 de junio de 2017.

Sin embargo, los EEUU tergiversan totalmente el suceso y levantan deliberadamente una campaña de demagogia reclamando la “venganza” y “presión” contra la digna RPDC, lo cual deviene en un desafío frontal y en un complot político contra Pyongyang.

Está claro que la mayor víctima del presente incidente es la RPDC. Sería estúpido pensar que la RPDC no sabe pasar las cuentas de ganancias y pérdidas.

La actual campaña de difamación anti-RPDC en EEUU nos obliga a redoblar la decisión de que es un tabú el humanitarismo e indulgencia para los enemigos y hay que dar más filo a la ley.

Los EEUU deberán meditar seriamente acerca de las consecuencias de sus actos imprudentes.

FUENTE: Agencia Central de Noticias de Corea (KCNA)

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Corea: la barrera contra la guerra imperialista (parte 1)

Por Yuri Pérez

Decir Corea es decir resistencia, es decir revolución y es decir anti-imperialismo y si de algo sabe por desgracia el pueblo coreano, es de luchar incansablemente contra el imperialismo.

Una nación, Corea, una única nación, norte y sur, pese a que algunos actores políticos internacionales, con intereses nada cercanos a los intereses del pueblo coreano, sino cercanos al gran capital, hayan querido perpetuar durante más de siete décadas una división artificial de la Península de Corea. Una nación con siglos de independencia a sus espaldas, desde su fundación en el año 2333 a.C., con gran respeto por sus vecinos en Asia, vio cómo a partir del siglo XVI su independencia se empezaba a poner en entredicho. Incursiones e invasiones japonesas, chinas y rusas, se sucedieron a lo largo de ese siglo, con lo que tras echar a los invasores, Corea tomó la decisión de mantenerse inexpugnable a las potencias del mundo, cerrada en sus tradiciones, su cultura y su deseo de independencia. A partir de ese momento, se conocería a Corea como “el Reino Ermitaño”.

Más duro si cabe sería el futuro para el pueblo coreano en los años venideros. Tras los coqueteos de la monarquía coreana con Japón a partir de 1876, que con el Tratado de Kanghwa ofrecía a Japón el derecho de “inmiscuirse” en los asuntos internos del país. Más tarde, en 1905, con la firma del Tratado de Eulsa, de facto una invasión parcial del país por parte del Imperio Japonés tras la guerra interimperialista ruso-japonesa y posteriormente en 1910 con la invasión total y la conversión en colonia japonesa (Tratado de Anexión de Japón y Corea), empezaría uno de los episodios más terribles que el imperialismo ha dejado a lo largo de la Historia de la Humanidad.

El fascismo japonés implantó la prohibición y eliminación de la cultura coreana, incluyendo la prohibición a los coreanos de utilizar su idioma, sus vestimentas tradicionales o sus peinados, las matanzas indiscriminadas de campesinos que se negaban a entregar sus cosechas al Imperio se generalizaron, centenares de miles de trabajadores y trabajadoras fueron explotados en las industrias japonesas (miles de ellos perecieron bajo el fuego de las bombas atómicas lanzadas por EEUU en las ciudades industriales de Hiroshima y Nagasaki), más de 450.000 trabajadores y trabajadoras fueron recluidos en campos de concentración para ser explotados en régimen de esclavitud (se les consideraba como “propiedades”), hasta 200.000 mujeres fueron obligadas a ser explotadas sexualmente durante años, como “mujeres de consuelo” para el uso y disfrute del Ejército Imperial Japonés y un largo etcétera de crímenes solamente comparables a los del nazismo alemán o los del imperialismo británico o estadounidense.

En todo este período, distintos grupos a favor de la independencia coreana lucharon incansablemente contra el horror del imperialismo japonés. Fue a partir de 1925 cuando el movimiento antijaponés empezó a estar verdaderamente organizado. Con ayuda de los partidos comunistas de China y la URSS, las guerrillas que operaban en Corea se fueron unificando y entendiendo que la lucha por la independencia debía ser también la lucha por el triunfo de la revolución socialista. Kim Il Sung lideraría ese proceso de lucha anti-imperialista y por el socialismo, que culminaría con la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial.

A partir de 1945 y con la fundación del Partido del Trabajo de Corea comenzó una era de prosperidad jamás vista por el pueblo coreano con la construcción del socialismo, que lamentablemente sólo pudo disfrutar la parte norte del país. La división territorial de la Península de Corea para la reorganización tras la Segunda Guerra Mundial se convirtió en división perpetua por los intereses del capitalismo y de la nueva potencia hegemónica del imperialismo: los EEUU. Las tropas soviéticas, la otra parte que acordó la división temporal, abandonarían Corea en 1948 según lo acordado con EEUU; los imperialistas norteamericanos, sin embargo, jamás abandonaron la Península. En 1950, los EEUU provocaron la Guerra de Corea causando dos millones de muertes y comenzando una nueva era de terror para el pueblo coreano.

(Continúa en el próximo número de “Unidad y Lucha”)

Delegado de la RPDC demanda en Ginebra la devolución inmediata de las coreanas secuestradas

El delegado de la República Popular Democrática de Corea hizo uso de la palabra el día 15 en el 35º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, efectuado en Ginebra.

El delegado coreano recordó que bajo la política del Máximo Dirigente Kim Jong Un de priorizar, respetar y amar al pueblo, se desarrolla hoy en día en la RPDC la lucha por frustrar las tentativas de sanción y presión de las fuerzas hostiles y ofrecer al pueblo los derechos independientes y los verdaderos derechos humanos, y prosiguió:

El Gobierno de la RPDC rechaza totalmente el intento de politizar el problema de los derechos humanos, pero concede importancia al diálogo y cooperaciones verdaderas en la rama internacional de los derechos humanos.

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU debe tomar las medidas correspondientes sin tolerar más tiempo los actos de violación de los derechos humanos de EEUU, máxima tundra ausente de derechos humanos del mundo y caudillos de la violación de éstos.

Japón es el ejemplar Estado violador de los derechos humanos, no tienen calidad para presentarse en el escenario de los derechos humanos.

Son incontables los actos de violación de los derechos humanos en el Sur de Corea. En particular, en abril del año pasado, las autoridades surcoreanas secuestraron y raptaron a 12 ciudadanas de la RPDC y niegan hasta la fecha su devolución, lo cual deviene un crimen de secuestro y una violación de los derechos humanos de la peor calaña en todo el siglo XXI.

La delegación coreana exige fuertemente a la oficina del Alto Comisionado de la ONU y al Consejo de Derechos Humanos de la ONU que sigan prestando atención al caso y tomen las medidas correspondientes para la devolución inmediata de las secuestradas.

Kim Il Sung, líder histórico de la Corea Democrática

245px-partido_comunista_de_la_argentina_28congreso_extraordinario29A continuación reproducimos un texto de homenaje al Presidente Kim Il Sung elaborado por el Partido Comunista de Argentina (Congreso Extraordinario) el pasado mes de abril con motivo del 105º aniversario de su natalicio.

KIM IL SUNG: LÍDER HISTÓRICO DE COREA DEMOCRÁTICA

El 15 de abril de 1912, hace 105 años, cerca de Pyongyang, nacía Kim Il Sung, líder histórico de la liberación nacional y social de la República Popular Democrática de Corea (RPDC), más conocida en el Occidente burgués como Corea del Norte.

Desde muy temprano combatió en las guerrillas coreanas contra las fuerzas de ocupación imperialistas japonesas en su Patria, militó y luchó en las filas guerrilleras del Partido Comunista de China por la misma causa, y se formó militarmente como oficial del Ejército Rojo soviético por la misma causa.

Tras la derrota del fascista “Imperio del Sol Naciente” japonés en 1945, asumió la conducción de su Patria liberada, siendo Primer Ministro y Secretario General del Partido del Trabajo de Corea desde 1948 hasta su fallecimiento, ocurrido en Pyongyang el 8 de julio de 1994.

Bajo su liderazgo y la Idea Juche (de confiar en las propias fuerzas), Corea inició la construcción de su soberanía y de su socialismo, así como la lucha por la reunificación nacional. Ésta sería abortada por la criminal intervención del imperialismo norteamericano (con cobertura cómplice de la ONU) que desató la sangrienta Guerra de Corea en 1950. La guerra terminó (aunque no formalmente) con un armisticio que dividió en dos la Península de Corea por el famoso Paralelo 38 en 1953.

En ese entonces, el Partido Comunista de la Argentina desplegó una intensa campaña de solidaridad internacionalista en contra del envío de tropas argentinas a Corea. Entre tantas actividades y jornadas, se recuerda la histórica y masiva marcha obrera de Pérez a Rosario por ese motivo. Finalmente, Argentina no participó de aquella guerra.

Desde su constitución, hace ya más de siete décadas, la RPDC y el nombre de Kim vienen siendo demonizados por el gigantesco aparato multimediático del capitalismo mundial: “amenaza nuclear”, “Estado terrorista”, “dictadura estalinista” y toda una serie de calificativos que no dan cuenta del monstruoso dispositivo de bases militares y amenazas nucleares del imperialismo norteamericano en y desde Corea del Sur, Japón y el Pacífico circundante.

En todo caso dan cuenta de la dignidad de una pequeña república socialista que, guste o no, ha sabido defender su soberanía contra viento y marea: un hueso muy duro de roer, diría que incomible, para el imperialismo yanqui.

PC(CE) / Partido Comunista (Congreso Extraordinario)