Critican la insistencia de sanciones contra el pueblo y el gobierno de la RPDC

La República Popular Democrática de Corea (RPDC) criticó el pasado 24 de Marzo la política de “máxima presión” de los EEUU contra el pueblo y el gobierno del país asiático.

A través de “Rodong Sinmun”, diario oficial del Partido del Trabajo de Corea, se señaló que figuras de alto rango de la Casa Blanca y de los Departamentos de Estado y Defensa de EEUU insisten en mantener esa política.

Subrayó que Japón y otros aliados de Washington también se obstinan en mantener las sanciones anticoreanas y argumenta que la actual situación de la Península de Corea es una prueba de su efectividad.

De acuerdo con un comentario publicado en el diario norcoreano, el buen clima de la Península no es efecto de las sanciones de EEUU y sus socios, sino de las iniciativas y esfuerzos de la RPDC.

La escalada de la presión sobre ese país ha vuelto más fuerte al pueblo coreano y “pone en un grave riesgo el destino del mismo Imperio Norteamericano”, resaltó.

Aunque los EEUU y sus seguidores movilicen todos los medios y métodos para imponer las sanciones más duras, ello no pasa de una acción agonizante para liberarse del pavor a una derrota trágica, reiteró.

El contexto de distensión que vive la región, y que apunta a un escenario de diálogos en busca de la paz, tiene como punto inicial el anuncio de Kim Jong Un a principios de este año.

Durante el discurso de Año Nuevo, el Presidente de la RPDC expresó su disposición para mandar una delegación de su país a los Juegos Olímpicos de Invierno.

Después del anuncio, altos funcionarios de las dos Coreas dialogaron el 9, el 15 y el 17 de enero en Panmunjom, donde llegaron a varios acuerdos avalados por el COI y materializados en el evento deportivo.

En los recién concluidos Juegos Olímpicos de Invierno, el líder de la RPDC invitó a través de una carta a Moon Jae In a visitar su país lo más rápido posible, e incluyó la voluntad de mejorar las relaciones Norte-Sur.

La aproximación entre ambos lados de la Península de Corea implicó también la reactivación de un canal de comunicación, interrumpido en 2016.

Además de eso, acordaron analizar en futuros encuentros otros temas de interés bilateral, como la reunificación de las familias separadas por la guerra en la década de 1950 y diversas cuestiones militares.

La reunión de los jefes de Estado tiene en el centro de la mesa la desnuclearización de la Península de Corea.

También es probable una reunión en Mayo del Mariscal Kim Jong Un con Donald Trump, Presidente de EEUU, en la cual podría participar también el presidente surcoreano Moon Jae In.

La RPDC desarrolla un programa militar nuclear que considera defensivo y disuasorio ante las amenazas de EEUU y sus aliados que le impiden llevar adelante el desarrollo del pueblo de Corea Democrática.

FUENTE: Prensa Latina

Anuncios

La victoria diplomática de Kim Jong Un y de la paz en el ajedrez global

La prensa occidental viene divulgando en las últimas semanas (desde la participación conjunta de las “dos Coreas” en las Olimpiadas de Invierno – que comenzaron el 9 de Febrero) con aires de espanto hacia la “aproximación” entre Corea del Norte y Corea del Sur y la consecuente propuesta de desnuclearización de la Península y distensión con EEUU; esforzándose, paralelamente para encajar los actuales hechos en su frecuente narrativa de demonización de la Corea Popular paradojando la realidad.

La última de los grandes medios de comunicación, alineados con la política internacional estadounidense, fue presentar supuestos pasaportes brasileños de Kim Jong Un y su padre Kim Jong Il para acusarlos de un exótico interés que, en la narrativa mediática, fluctúa entre “conocer a Disney” y “huir de su propio país”. Todo ese circo sensacionalista, así como decenas de otras “noticias” que lo precedieron, tiene varios objetivos: en primer lugar, desviar el foco de las atenciones referentes a la Península Coreana, eclipsando la, todavía en curso, victoria diplomática de la Corea Popular en la reaproximación con el Gobierno surcoreano; en segundo lugar, distorsionar la imagen de ese país en una coyuntura en la que se han mostrado nítidamente como verdaderos defensores de la paz.

Toda esa narrativa de la prensa parte, además, de una presuposición equivocada y con fines de distorsión, ignorando que Corea es y siempre ha sido una sola nación. La división entre una Corea “del Norte” y otra “del Sur” es resultado directo de la invasión estadounidense en la parte sur de la Península al finalizar la Segunda Guerra Mundial, cuando se liquidaron los Consejos Populares (surgidos en la lucha contra Japón y que, en el norte, se convirtieron en un Estado – como los soviets en la Rusia socialista) y se instaló en el poder una dictadura militar liderada por Syngman Rhee (que vivió hasta la mitad de su vida en EEUU), responsable de ordenar el asesinato de 100.000 comunistas y partidarios de la reunificación un solo golpe (incluyendo a niños de 10 años de edad). La nación coreana, a nivel étnico, cultural y territorial tiene cerca de 5.000 años de Historia; un Estado unificado, entendido como “Corea”, más de 1.000 años. Corea es una sola nación y quien se comporta como un elemento extraño y ajeno, manteniendo la división desde el final de la Segunda Guerra Mundial, es el Estado surcoreano construido con la intervención del imperialismo estadounidense.

De esa forma, al contrario de lo que el tono de la prensa hegemónica da a entender, no debería haber ningún aire de sorpresa frente al actual proceso de reaproximación. Y, mucho menos, ningún aire de espanto con Corea del Norte por su postura favorable al proceso. Hace décadas, desde su fundador Kim Il Sung, que los coreanos del norte trabajan ardorosamente por la reunificación de la nación coreana, proponiendo, inclusive, un régimen de tipo federativo en que pueda prevalecer el esquema de “un país, dos sistemas”; aceptando, por tanto, hasta el mismo derecho de Corea del Sur de mantener su estructura básica en una futura patria reunificada, al mismo tiempo que Corea del Norte mantendría su sistema socialista.

Por tanto, es fundamental considerar que la Corea Popular siempre trabajó, de todas las formas posibles, por la paz y por la reunificación de la nación coreana. El elemento nuevo en esta coyuntura no viene, por lo tanto, de ningún cambio “sorprendente” en una supuesta “belicosidad” del Norte, pero sí de la correlación de fuerzas en Corea del Sur tras el derrocamiento de la ex-presidenta Park Geun Hye y de la extrema derecha surcoreana. La prensa, otros sectores derechistas y charlatanes mal o bien intencionados repiten insistentemente que la Corea Popular es una amenaza a la paz debido a su firmeza política y su programa nuclear. En ese caso, nada mejor que la práctica para demostrar quién tiene razón. Y la práctica ha demostrado, en un período de pocos años, cómo el Gobierno norcoreano está en la línea correcta al recabar apoyos de forma política y militar para negociar de igual a igual con cualquier fuerza en el mundo; conquistando, así, los elementos necesarios para caminar en el rumbo de la paz y de la reunificación de la nación coreana sin hacer ninguna concesión a la injerencia imperialista. Kim Jong Un, en poco tiempo de gobierno, ha cumplido su promesa de “domar con fuego y furia al maníaco estadounidense” y asestó un jaque al imperialismo y sus adversarios. Como un maestro del ajedrez, hizo de la Corea Popular garante de la paz al colocar al adversario en la responsabilidad de responder a la altura. La cuestión que queda ahora es: ¿responderán a la altura en pos de la paz? ¿Aceptará Trump la invitación para discutir el fin de las hostilidades contra el pueblo coreano? Y si no, ¿hasta cuándo los “bien intencionados” perpetuarán la hipocresía y continuarán atacando a la Corea Popular y a sus simpatizantes? En el ajedrez no existe el gris. Hay que posicionarse.

Por Diego Grossi, Profesor de Historia (PPGHC-UFRJ)