Entrevista a Alejandro Cao de Benós desde Ecuador

Una histórica cumbre se ha celebrado este viernes 27 de Abril entre la República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte) y la República de Corea (Corea del Sur) en la franja sur de la Zona de Seguridad Conjunta (ZSC).

Este encuentro de alto nivel ha sido el primero entre mandatarios coreanos en 11 años y el tercero en la Historia. A su vez, el líder norcoreano Kim Jong Un tiene planificado un encuentro con su homólogo estadounidense Donald Trump, el primero entre jefes de Estado de ambos países.

La agencia ANDES conversó justo antes de la Cumbre Intercoreana con Alejandro Cao de Benós, Delegado Especial del Comité para las Relaciones Culturales de la RPDC, quien expuso desde Tarragona (España) sus valoraciones sobre la importancia de esta Cumbre, los puntos a discutir y la posición de su Gobierno para lograr una posible reunificación.

¿Cuáles son sus expectativas ante esta tan esperada Cumbre entre las dos Coreas?

Las expectativas, la verdad, es que son muy buenas. Primero, recordar que por parte de nuestra República, por parte de Corea del Norte, siempre hemos querido la reunificación, basada en el respeto a las ideologías existentes, basada en una confederación de un país con dos sistemas políticos donde, manteniendo ese respeto a las ideologías, la nación pueda unirse y colaborar en procesos industriales y pasando por la cultura.

Es importante también recalcar que, aunque muy poca gente lo sepa, se firmaron dos acuerdos; uno el 15 de Junio de 2000, así como otro el 4 de Octubre de 2007, con dos presidentes surcoreanos, para allanar ese camino hacia la reunificación de Corea pacífica.

Lo que vemos ahora es un proceso que arranca desde el año 2000, que en este caso ha tardado muchos años en reemprenderse, más de 10 años y unas cinco comunicaciones con el Sur.

¿Cuáles serían los temas más relevantes a discutir?

Uno de los puntos principales de esa reunión va a ser reactivar el Centro Industrial de Kaesong, que se trata de un centro industrial conjunto Norte-Sur ubicado en la frontera, y es uno de los puntos cruciales y primeros que se debe tratar para recuperar la relación que existía hace más de 10 años.

Además del abandono de los ensayos nucleares anunciado por Kim Jong Un, ¿en qué otros temas debe ceder su Gobierno para llegar a reconciliaciones pacíficas definitivas?

Va a ser todo un proceso en el que debemos ver también el esfuerzo por parte de EEUU al nivel de firmar la paz definitiva que ponga final a la Guerra de Corea; que se ponga fin a las sanciones porque Corea es el país más sancionado del mundo y eso nos impide comerciar con el exterior.

Va a ser un proceso gradual, donde nosotros hemos dado el primer avance como es la moratoria en cualquier prueba balística intercontinental de pruebas nucleares. Ello no significa en ningún caso que la RPDC vaya a eliminar su armamento nuclear existente, sino que nos comprometemos a no continuar la producción.

Hay algunos medios y unos supuestos “analistas” que están falseando la información, diciendo que Corea se va a deshacer de su arsenal nuclear – cosa que no es cierta. Son 20 años de desarrollo que precisamente se han llevado a cabo por culpa de la agresión imperialista de los EEUU y de las amenazas del propio Trump.

Por lo tanto, mientras nosotros ya hemos desarrollado un sistema defensivo nuclear que nos asegura que el Imperio Norteamericano no va a ocuparnos, ahora ya podemos dejar a un lado las armas nucleares para centrarnos principalmente en la economía, que es el punto ahora más importante para nuestro Gobierno.

¿Cuál es el rol de países vecinos como China o Japón para una posible reunificación permanente?

En realidad su importancia es circunstancial, porque la relación va a ser entre Corea del Norte y los EEUU, que es la principal, que mantiene 40.000 tropas y misiles nucleares en el Sur, que está amenazando constantemente con la invasión de nuestra República, pero sin duda, mientras más actores apoyen o abracen esta distensión, mucho mejor.

En el caso de China, que es un socio importante y vecino con el que se ha compartido gran parte de la Historia, sin duda es muy bueno que apoye este tipo de conversaciones. Sin embargo, el actor principal es EEUU, que es quien tiene que firmar la paz y levantar las sanciones, y secundariamente, Corea del Sur, pues depende de ella gran parte de esta desmilitarización y el progreso en la reunificación.

Recientemente, el líder norcoreano visitó Beijing para una visita a su homólogo chino Xi Jinping, lo que significó su primera salida diplomática internacional, ¿qué se obtuvo de este encuentro?

Esto significa que China, a pesar de haber sancionado a Corea del Norte a través de la ONU, quiere también un rol; facilitar y mejorar las conversaciones entre ambos países. Es muy positivo que el señor Xi Jinping haya invitado a nuestro Mariscal a esta visita no oficial a la República Popular China.

Como digo, China ha estado sancionando a Corea, así que esperemos que también varíe su comportamiento respecto a los últimos años, en los que se ha alineado con los EEUU.

Según las últimas declaraciones de Trump, la posición norcoreana es positiva. También ha expresado su deseo de reunirse con su par asiático, ¿sería posible esta reunión próximamente en Mayo o Junio?

Sin ninguna duda. Es lo que se está planeando ahora mismo, y es el por qué de la visita de Mike Pompeo, Secretario de Estado de EEUU, a Pyongyang, quien ha ido a preparar precisamente esas reuniones, y es bastante seguro que se logrará esa reunión y que habrá un buen resultado.

¿Qué escenarios se vislumbran tras esta reunión del viernes 27 de Abril a corto y medio plazo?

Yo creo que, lógicamente, se van a sentar las bases de la reconciliación entre el Norte y el Sur de la Península. No podemos esperar grandes avances en un primer encuentro, pero es muy posible que de ahí salgan en los próximos meses actividades de intercambio, sobre todo a nivel cultural y empresarial, que son los más sencillos. Creo que vamos a ver gran movimiento; y en poco tiempo se pueden restablecer los vuelos comerciales, hasta ahora cortados, entre Seúl y Pyongyang. No se va a resolver todo en una reunión, pero sí marca un punto muy significativo muy importante.

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Cicatriz sin cerrar

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Localización de la isla de Jeju al extremo sur de Corea, rodeada por un círculo negro en el mapa.

Hace 70 años, en abril de 1948, los isleños de Jeju se levantaron contra el gobierno militar de los EEUU y las “elecciones separadas del 10 de mayo” fabricadas por la camarilla pro-estadounidense de Syngman Rhee.

Los EEUU emitieron una orden diabólica, diciendo que “lo que necesitaban es la isla de Jeju, no a sus isleños […] Es bueno verter gasolina sobre la isla para matarlos; y debe ser lo antes posible”.

Bajo la batuta del Ejército de los EEUU, el grupo de Syngman Rhee – bajo el pretexto de hacer una “limpieza de comunistas” – mató a tiros a los rebeldes de Jeju, los apuñaló hasta la muerte y los enterró vivos.

El bárbaro homicidio se cobró la vida de más de 70.000 isleños, el equivalente a la cuarta parte de los habitantes de Jeju, y todas las aldeas quedaron reducidas a cenizas. La isla de Jeju, conocida como “la Isla Misteriosa” o “la Isla de la Fantasía”, se convirtió en una isla de sangre; una isla sin vida.

Han pasado 70 años desde el levantamiento popular del 3 de abril de 1948 en la isla de Jeju, y se escuchan las protestas apasionadas del pueblo del Sur de Corea. La investigación sobre ese levantamiento popular, el castigo de los responsables de la misma, las disculpas oficiales del Gobierno de los EEUU y la reparación de la misma no han sido resueltas.

El pasado 31 de marzo se realizó una manifestación en la isla de Jeju bajo el patrocinio de la sede central en la isla de la Confederación de Sindicatos de Corea, con la participación de 5.000 sindicalistas y miembros de organizaciones cívicas.

La verdad del levantamiento popular del 3 de abril de 1948 no ha sido aún aprobada y aún no tiene nombre oficial, dijo Kim Myung-hwan, Presidente de la CSC, y agregó que los trabajadores exigirán una disculpa de los EEUU, que frenaron el levantamiento con las bayonetas, y que tome su nombre real.

Antes de la manifestación, el sindicato celebró una conferencia de prensa conjunta en la que señaló que el levantamiento fue una gran acción de las personas que rechazaron la división nacional de Corea y lucharon por construir un país independiente reunificado. Dijo que exigirán una disculpa de los EEUU, que cometieron una masacre monstruosa y perturbaron la paz en la Península Coreana, e impulsarán el intercambio y la cooperación intercoreana para el establecimiento de un mecanismo de paz en la Península.

Se realizó una campaña de firmas cerca de la Oficina Municipal de Jeju en demanda de la responsabilidad de EEUU en la sofocación del levantamiento y sus disculpas.

El levantamiento popular del 3 de abril de 1948 fue una muestra de resistencia de los justos contra los EEUU y contra el fascismo, para oponerse a la política de esclavitud colonial estadounidense sobre Corea del Sur y a la partición nacional, y lograr la reunificación del país.

FUENTE: “Frente Democrático Nacional Anti-Imperialista de Corea del Sur”

“Rodong Sinmun” habla del deber común de la Humanidad

Esforzarse por una verdadera justicia internacional es la tarea histórica atribuida por la Humanidad y por el deber común de todos los países y naciones.

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Así lo enfatiza el diario “Rodong Sinmun” en un artículo publicado el pasado día 29 de Marzo, y continúa:

Los imperialistas describen la intervención en los asuntos internos de otros países y la agresión armada como una “acción justa” para “exterminar el terrorismo”, la “defensa de los derechos humanos” y la “garantía de la paz”.

La “lucha antiterrorista”, llevada a cabo por los imperialistas para “asegurar la paz y la estabilidad mundial”, se convierte precisamente en terrorismo de Estado contra los países antiyanquis y anti-imperialistas, en la nueva versión de las guerras de agresión.

Frecuentemente cuestionan la “situación de los derechos humanos” de otros países al tiempo reivindican el papel de “juez internacional de los derechos humanos” para justificar la intervención en los asuntos internos de países anti-imperialistas independientes y la presión, agresión y derrocamiento de sus gobiernos.

Esto se ejemplifica en la invasión militar de los EEUU a Afganistán e Irak, cometidas bajo el título de “antiterrorismo” y “protección de los derechos humanos”.

Si las acciones criminales cometidas por los imperialistas y los dominacionistas con la bandera de la “justicia” fuesen dejadas impunes, el mundo se tornaría un lugar caótico donde la injusticia prevalece sobre la justicia y la agresión y la guerra son frecuentes.

El problema es que la ONU, con la misión de proteger la justicia internacional, es usada como aparato de algunos países específicos que persiguen sus objetivos injustos.

Si la arbitrariedad y el despotismo de Estados específicos y el patrón de doble moral son tolerados, la ONU no tiene ningún propósito e impedirá el establecimiento de un nuevo e imparcial orden internacional.

Por esta razón, muchos países miembros de la ONU están exigiendo y luchando por la reforma de esta organización internacional.

FUENTE: KCNA