La RPDC y Zimbabwe: historia de una amistad desafiante

En tiempos de la lucha por la liberación nacional de Zimbabwe durante la década de 1970, los dos movimientos de liberación rivales – la Unión Popular Africana de Zimbabwe (ZAPU) y la Unión Nacional Africana de Zimbabwe (ZANU) – recibieron ayuda militar de los países socialistas. La ZAPU, que se concentró principalmente en movilizar al proletariado en las ciudades, fue apoyada por la URSS. Por otro lado, la ZANU, cuya militancia se componía principalmente de campesinos, recibió un considerable apoyo de China. Sin embargo Robert Mugabe, Secretario General de la ZANU, rechazó la línea política china que etiquetaba a la URSS como “potencia imperialista”, y continuó pidiendo apoyo a Moscú, así como a otros países socialistas.

Moscú se negó obstinadamente a reconsiderar su apoyo y a aceptar a la ZANU como líderes legítimos del movimiento independentista, incluso cuando estaba ya claro que las guerrillas de la ZANU habían provocado un daño considerable a las fuerzas coloniales, pero aceptaron coaliciones temporales entre las dos organizaciones en un Frente Patriótico. La ZANU se las arregló para obtener apoyo de Yugoslavia (quienes previamente habían apoyado a la ZAPU) y como resultado, Robert Mugabe fue invitado a la Conferencia de Ministros del Movimiento de Países No Alineados en Belgrado en 1978.

Incluso aunque fue un marxista de línea dura, Mugabe buscó apoyo de muchas fuentes y evitó ser dependiente de ninguna superpotencia. Como resultado, se establecieron los primeros contactos entre Zimbabwe y la República Popular Democrática de Corea. El Presidente KIM IL SUNG consideraba una obligación la ayuda a los movimientos y a los Estados socialistas en África, y Mugabe quedó impresionado por la autonomía política de la RPDC dentro del campo socialista. En un informe del Foreign Office británico se apunta que Mugabe consideraba a los norcoreanos como auténticos no alineados, como los yugoslavos. El informe también tiene un comunicado que subraya que, pese a que los analistas no se ponen de acuerdo completamente con los postulados de Mugabe, admiten que los norcoreanos son realmente sus propios amos.

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Robert Mugabe y el Presidente KIM IL SUNG durante una visita del líder africano a Corea.

Desde 1976, militantes de la ZANU comenzaron a entrenarse en campamentos militares en la RPDC, donde se les enseñaba a manejar explosivos. “Rodong Sinmun”, el periódico del Partido del Trabajo de Corea, anunció por primera vez su apoyo a la lucha del pueblo de Zimbabwe y llamó a la “destrucción del régimen racista”. Al poco tiempo, Mugabe visitó Pyongyang por primera vez en 1978, donde pidió más apoyo militar y se le concedió totalmente.

En casa, el Frente Patriótico rara vez actuó de forma coordinada. La ZANU se encontraba estacionada en Mozambique, desde donde planeaban y ejecutaban ataques guerrilleros contra el ejército de la entonces Rodesia. Por otro lado, las bases militares de la ZAPU estaban en Zambia, donde estaban siendo entrenados por asesores militares soviéticos. Incluso con la ventaja tecnológica y una abundancia de armamento, la ZAPU fracasó en obtener un mayor éxito en la práctica, porque una estrategia convencional y armamento pesado no eran efectivos en la jungla. Por ejemplo, la operación militar convencional conocida como “Hora Cero” fue cancelada después de que la Fuerza Aérea de Rodesia provocara un gran número de bajas a la ZAPU. En un informe de 1983, la CIA admitía que la ZANU fueron los únicos involucrados en la guerra, mientras que la ZAPU estaba “de brazos cruzados en Zambia”.

Al tiempo, el Frente Patriótico forzó al gobierno de Ian Smith a un compromiso, que llevó a una serie de reuniones en el Reino Unido y al llamado “Acuerdo de Lancaster”. Mugabe demostró ser un duro negociador, mientras que Joshua Nkomo – líder de la ZAPU – optó por presentarse a sí mismo como una “opción moderada”, gracias al cual la minoría blanca de Rodesia retendría muchos de los privilegios económicos y políticos de los que gozaban. Se firmó un acuerdo de paz y se adoptó una nueva Constitución. El Bloque Patriótico prometió proteger el derecho a poseer tierras de los colonos blancos, así como que la redistribución de la tierra no sería llevada a cabo por la fuerza, sino mediante expropiaciones de base “voluntaria”. Las primeras elecciones democráticas se celebraron en 1980: la ZANU obtuvo el 63% de los votos, lo que se tradujo en 57 de los 80 escaños en el Parlamento reservados a partidos africanos; la ZAPU obtuvo 20 escaños y el mismo número quedó reservado a la minoría blanca. Todavía estaba por estallar un conflicto real entre los dos movimientos rivales.

Tras llegar al poder, Mugabe estableció relaciones diplomáticas con los países socialistas, incluida la URSS, que trataba de compensar la falta previa de apoyo a la ZANU. Sin embargo, Zimbabwe y la RPDC habían empezado una relación especial. En su segunda visita a Pyongyang en 1980, Mugabe asistió al VI Congreso del Partido del Trabajo de Corea como invitado de honor. Mugabe agradeció a KIM IL SUNG y al pueblo de Corea por su desinteresada ayuda durante la lucha anticolonialista, afirmando que “el Partido del Trabajo de Corea ha experimentado la lucha del pueblo de Zimbabwe como la suya propia”.

Durante esa visita, Mugabe tuvo la impresión de que el modelo de la RPDC era un modelo apropiado para el desarrollo de los países del Tercer Mundo. En el Congreso, KIM IL SUNG presentó la variante Juche del socialismo, como una vía para alcanzar la autosuficiencia en los países del Sur Global. A su regreso a Harare, Mugabe inauguró el primer Centro de Estudios de la Idea Juche en África, en la Universidad de Zimbabwe. El historiador y periodista sudafricano R. W. Johnson afirma que la filosofía Juche fue primordial en la política de Mugabe incluso después de la muerte de KIM IL SUNG en 1994, y que el único libro que había en su despacho presidencial era “¡Juche! Textos y discursos de KIM IL SUNG”.

Mugabe estaba particularmente impresionado con la reforma agraria de la RPDC, lo cual enfatizó en una conferencia de prensa en 1980, diciendo: “Tras la retirada de los japoneses, la RPDC se enfrentó a la necesidad de redistribuir la tierra. Pero hicieron mucho más que eso. Pese a tener una población de diecisiete millones y un territorio montañoso en más de un 85%, produjo un superávit de alimentos en una tierra cultivable de 250 millones de hectáreas. Zimbabwe tiene mucho que aprender de la RPDC”. La RPDC se ofreció a comprar los excedentes de tabaco producido en Zimbabwe en un intento por fortalecer la economía del nuevo Estado africano.

Al mismo tiempo, la Liga de Mujeres de la ZANU copió el modelo coreano de mejorar la posición social de la mujer. Los panfletos de la Liga de Mujeres decían: “Como movimiento de liberación con una agenda socialista, estamos particularmente interesadas en el papel y la posición de las mujeres en los países socialistas, de esa forma podemos comparar y evaluar nuestros progresos o nuestra falta de progresos”. KIM IL SUNG abogó por el rechazo a las costumbres atrasadas y a los hábitos de la vieja sociedad, y fue partidario de intensificar la educación de las mujeres y elevar su conocimiento e implicación en la vida política.

Los dos países firmaron también un acuerdo militar que atrajo las miradas de todos. Bajo este acuerdo, Corea del Norte se comprometió a suministrar a Zimbabwe con armas y munición por un valor de 18 millones de dólares, así como a enviar – sin coste alguno – a un centenar de asesores e instructores militares. Los británicos y los estadounidenses le pidieron a Mugabe que rechazara la oferta, pero Mugabe negó esa posibilidad y enfatizó el importante apoyo de la RPDC durante la lucha contra el colonialismo, así como a la fuerte amistad y al rol de ambos países en el Movimiento de los No Alienados. En una conversación con diplomáticos británicos, el embajador chino en Harare explicó que los coreanos no consultaban a Beijing sus políticas y “mantenían bien ocultas sus cartas”.

Vehículos blindados, tanques y rifles AK-47 fueron enviados desde la RPDC, así como un centenar de instructores encargados de entrenar a la célebre “Quinta Brigada”, compuesta exclusivamente de combatientes del ZANLA (brazo armado de la ZANU). Por consiguiente, esos instructores y la Quinta Brigada entrenaron y apoyaron a unidades mozambicanas en su lucha contra la invasión del régimen racista de Sudáfrica y las guerrillas que éstos constituyeron en Mozambique, la conocida como RENAMO. Al mismo tiempo, se produjo un auge de los atentados terroristas cometidos por el régimen sudafricano en Zimbabwe. Tras los bombardeos de grupos rebeldes leales al antiguo régimen contra la Base Militar “Thornhill”, comenzaron a surgir dudas sobre el papel de la ZAPU.

La ZANU tenía la oportunidad de gobernar de forma independiente, pero Mugabe insistió en una división del poder y en una unificación gradual de los dos movimientos en un solo Partido. El líder de la ZAPU y a la sazón Ministro de la Policía, no aceptó la propuesta de unificar a la ZAPU y la ZANU, y todavía tenía bajo su control a unos 12.000 militantes armados. Las tensiones entre ambos grupos se intensificaron cuando una mayor cantidad de armas y dinero fue encontrada en empresas administradas por la ZAPU, tras lo cual Nkomo fue acusado de planear un golpe de Estado. Según la CIA, Mugabe ya no estaba preocupado por el apoyo soviético a la ZAPU, porque Moscú los percibía como “una fuerza acabada”.

Mugabe expulsó a Nkomo del gobierno, lo que resultó en un conflicto armado que se prolongó hasta 1987, tras la completa derrota de la ZAPU. La Quinta Brigada fue la unidad más destacada en suprimir el alzamiento de la ZAPU, llevando a cabo una brutal acción militar conocida como “Gukurahundi” (traducido de forma tosca como “temprana lluvia que limpia toda la suciedad de la última cosecha, antes de las lluvias de primavera”) en la provincia de Matabele. Durante esta acción, en 1985, Mugabe fue invitado por tercera vez a Pyongyang, donde expresó gratitud en una conferencia de prensa por el continuo apoyo político y militar, llegando a calificar a la RPDC como “campeones de la lucha por la independencia económica y la cooperación Sur-Sur”. Dos años más tarde, Mugabe realizó su cuarta visita a Pyongyang, donde volvió a expresar su gratitud por la ayuda de todo tipo y prometió una amistad eterna. Promesa que trató de mantener toda su vida.

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Un instructor militar norcoreano sostiene la bandera de la Brigada “Gukurahundi” en la década de 1980, pináculo de la colaboración militar entre Pyongyang y Harare.

La compañía de construcción norcoreana “Estudios Extranjeros Mansudae” obtuvo contratos para proyectos en Zimbabwe sin competencia. Sin darle siquiera tiempo para pensarlo, Mugabe rechazó la oferta de la República Democrática Alemana de construir una moderna agencia de inteligencia en Zimbabwe y por su propia iniciativa contactó con la RPDC para que se encargaran de dicha tarea. La RPDC aceptó la oferta y envió personal a Harare para constituir las agencias de seguridad e inteligencia de Zimbabwe. Muchos países del Sur Global fueron forzados a cortar sus lazos con la RPDC durante la década de 1990, debido a las presiones de Occidente. Mugabe, por supuesto, ignoró dichas presiones y el desarrollo de relaciones económicas entre los dos países continuó. Zimbabwe incluso introdujo un sistema de juegos de masas de la RPDC en su sistema educativo.

Cuando se descubrieron depósitos de uranio en Zimbabwe en la década de 1990, siguiendo el ejemplo de la RPDC e Irán, Mugabe anunció el desarrollo de un programa nuclear y la transformación de Zimbabwe en la primera potencia nuclear de África. En la práctica, sin embargo, esto no era fácilmente factible, ya que Zimbabwe no contaba con centrales de energía nuclear. Al mismo tiempo, hubo intención de adquirir un reactor de Argentina, pero misteriosamente el plan se desvaneció. Finalmente, la explotación de uranio comenzó en 2005 y la cuestión es si a la RPDC se le concedió acceso a dichos depósitos. La RPDC llevó a cabo su primera prueba nuclear un año después.

Sin embargo, en 2009, Zimbabwe dio oficialmente a la RPDC acceso a los depósitos de uranio bajo el acuerdo “Armas por Uranio”, y en esa ocasión recibió a una delegación de la RPDC en Harare. El acuerdo era una flagrante violación a las sanciones a las que ambos países estaban sujetos. Ante las críticas de los medios occidentales, un funcionario veterano de la ZANU respondió: “La RPDC ha sido nuestro aliado desde los días de la lucha de liberación contra el gobierno de la minoría blanca, por lo que no entendemos por qué los medios se comportan ahora de esta manera con respecto al acuerdo, como si fuera una revelación”. La ONU lanzó una investigación contra Zimbabwe y Namibia por violar las sanciones contra el comercio con la RPDC en 2016.

Robert Mugabe fue derrocado en un golpe de Estado que tuvo lugar el 14 de noviembre de 2017. Finalmente, murió en Harare el 6 de septiembre de 2019, a los 95 años de edad.

FUENTE: RNP-F / Luka Nićiforović

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