Corea: la barrera contra la guerra imperialista (parte 2)

Después de vivir las peores condiciones de lucha contra el imperialismo a lo largo de su Historia, el pueblo coreano cerraría un ciclo con el final de la Segunda Guerra Mundial y su victoria contra el imperialismo japonés. Lejos de poner fin a su lucha contra el imperialismo, la nueva etapa del pueblo coreano que comenzaba en 1945 sería tan dura o más en ese combate contra la expresión última del capitalismo.

En 1945 se proclamaría en Corea el triunfo de la Revolución. Los distintos destacamentos guerrilleros del país, bajo el mando del comunista Kim Il Sung y el conjunto del pueblo, de norte a sur, proclamaron el carácter socialista de la Revolución tras el arduo proceso de liberación nacional. El 10 de octubre de 1945 se fundó el Partido del Trabajo de Corea, expresión organizada del conjunto de destacamentos comunistas que luchaban por la liberación nacional y de clase, desde la creación del primer Partido Comunista de Corea en 1921 (creado en el exilio en la ciudad china de Shanghai) y que a partir de ese día se convertiría hasta nuestros días en la vanguardia organizada de la clase obrera coreana.

Serían precisamente los intentos del pueblo coreano por vivir en paz, construyendo una nueva sociedad, la sociedad socialista, lo que empujaría al imperialismo de nuevo, esta vez al estadounidense, a inmiscuirse en los asuntos de los y las coreanas.

A lo largo de 1945 y principios de 1946 se crearían en toda la Península distintas formas de poder popular, orientadas a la construcción de una nación coreana libre, independiente y socialista. En la zona norte del Paralelo 38, bajo administración temporal de posguerra de la Unión Soviética y bajo dirección política del PTC, con Kim Il Sung a la cabeza, se construía de forma eficiente una nueva sociedad socialista, por el contrario, al sur del Paralelo 38, bajo administración de posguerra de los EEUU, cualquier forma de democracia, de poder popular y de simpatías hacia el modelo de sociedad socialista eran reprimidos con brutalidad. Los EEUU trajeron desde Honolulu (Hawaii) a Syngman Rhee, un estadounidense de origen coreano, para convertirlo en su dictador títere en el Sur de Corea. De profundas convicciones anticomunistas y bien adoctrinado por el régimen capitalista norteamericano, este personaje se convertiría en uno de los mayores represores de la Historia y en un nuevo monstruo para el pueblo coreano.

La división de la Península se materializó con un carácter permanente cuando los EEUU decidieron que la voluntad de los coreanos de abrazar la paz y el socialismo era incompatible con los intereses de su modelo capitalista. El boicot permanente en las negociaciones hacia la unificación del país, los sabotajes al norte socialista, los impedimentos para realizar una consulta popular en todo el país para decidir el futuro gobierno, fueron el día a día de la administración estadounidense en el Sur de Corea. El 17 de julio de 1948, ante la imposibilidad de conseguir el poder con medios democráticos y viendo el apoyo masivo del pueblo coreano a la opción socialista que se construía en el norte de la Península, los EEUU y su administración títere en el Sur de Corea, proclamaron de forma unilateral la República de Corea (Corea del Sur), a lo que la administración de Kim Il Sung en el norte, con la salida definitiva del país de la Unión Soviética y respaldada masivamente por el pueblo, proclamó el 9 de septiembre de 1945 la República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte).

A partir de aquí se produjo una agudización de la lucha de clases entre el norte socialista y el sur capitalista. El imperialismo ejerció en el sur una de las mayores represiones anticomunistas y mató a centenares de miles de personas por apoyar abiertamente la democracia popular del norte. No contento con asesinar y reprimir en el sur, el régimen estadounidense y sus lacayos hicieron permanentes intentos de sabotajes en el norte, fomentaron una escalada bélica permanente con incursiones más o menos importantes, que tenían como único objetivo una guerra de invasión del norte para poner fin a su sistema socialista. El 25 de junio de 1950, tras una incursión estadounidense de mayor envergadura, el Ejército Popular de Corea respondió con la invasión militar de la parte sur de Corea, ocupada por el imperialismo yanqui desde 1945, con el objetivo de liberar dicho territorio de la ocupación imperialista y conseguir la unificación del país.

Por Yuri Pérez

(Continúa en el próximo número de “Unidad y Lucha”)

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