“Rodong Sinmun” habla del deber común de la Humanidad

Esforzarse por una verdadera justicia internacional es la tarea histórica atribuida por la Humanidad y por el deber común de todos los países y naciones.

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Así lo enfatiza el diario “Rodong Sinmun” en un artículo publicado el pasado día 29 de Marzo, y continúa:

Los imperialistas describen la intervención en los asuntos internos de otros países y la agresión armada como una “acción justa” para “exterminar el terrorismo”, la “defensa de los derechos humanos” y la “garantía de la paz”.

La “lucha antiterrorista”, llevada a cabo por los imperialistas para “asegurar la paz y la estabilidad mundial”, se convierte precisamente en terrorismo de Estado contra los países antiyanquis y anti-imperialistas, en la nueva versión de las guerras de agresión.

Frecuentemente cuestionan la “situación de los derechos humanos” de otros países al tiempo reivindican el papel de “juez internacional de los derechos humanos” para justificar la intervención en los asuntos internos de países anti-imperialistas independientes y la presión, agresión y derrocamiento de sus gobiernos.

Esto se ejemplifica en la invasión militar de los EEUU a Afganistán e Irak, cometidas bajo el título de “antiterrorismo” y “protección de los derechos humanos”.

Si las acciones criminales cometidas por los imperialistas y los dominacionistas con la bandera de la “justicia” fuesen dejadas impunes, el mundo se tornaría un lugar caótico donde la injusticia prevalece sobre la justicia y la agresión y la guerra son frecuentes.

El problema es que la ONU, con la misión de proteger la justicia internacional, es usada como aparato de algunos países específicos que persiguen sus objetivos injustos.

Si la arbitrariedad y el despotismo de Estados específicos y el patrón de doble moral son tolerados, la ONU no tiene ningún propósito e impedirá el establecimiento de un nuevo e imparcial orden internacional.

Por esta razón, muchos países miembros de la ONU están exigiendo y luchando por la reforma de esta organización internacional.

FUENTE: KCNA

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La victoria diplomática de Kim Jong Un y de la paz en el ajedrez global

La prensa occidental viene divulgando en las últimas semanas (desde la participación conjunta de las “dos Coreas” en las Olimpiadas de Invierno – que comenzaron el 9 de Febrero) con aires de espanto hacia la “aproximación” entre Corea del Norte y Corea del Sur y la consecuente propuesta de desnuclearización de la Península y distensión con EEUU; esforzándose, paralelamente para encajar los actuales hechos en su frecuente narrativa de demonización de la Corea Popular paradojando la realidad.

La última de los grandes medios de comunicación, alineados con la política internacional estadounidense, fue presentar supuestos pasaportes brasileños de Kim Jong Un y su padre Kim Jong Il para acusarlos de un exótico interés que, en la narrativa mediática, fluctúa entre “conocer a Disney” y “huir de su propio país”. Todo ese circo sensacionalista, así como decenas de otras “noticias” que lo precedieron, tiene varios objetivos: en primer lugar, desviar el foco de las atenciones referentes a la Península Coreana, eclipsando la, todavía en curso, victoria diplomática de la Corea Popular en la reaproximación con el Gobierno surcoreano; en segundo lugar, distorsionar la imagen de ese país en una coyuntura en la que se han mostrado nítidamente como verdaderos defensores de la paz.

Toda esa narrativa de la prensa parte, además, de una presuposición equivocada y con fines de distorsión, ignorando que Corea es y siempre ha sido una sola nación. La división entre una Corea “del Norte” y otra “del Sur” es resultado directo de la invasión estadounidense en la parte sur de la Península al finalizar la Segunda Guerra Mundial, cuando se liquidaron los Consejos Populares (surgidos en la lucha contra Japón y que, en el norte, se convirtieron en un Estado – como los soviets en la Rusia socialista) y se instaló en el poder una dictadura militar liderada por Syngman Rhee (que vivió hasta la mitad de su vida en EEUU), responsable de ordenar el asesinato de 100.000 comunistas y partidarios de la reunificación un solo golpe (incluyendo a niños de 10 años de edad). La nación coreana, a nivel étnico, cultural y territorial tiene cerca de 5.000 años de Historia; un Estado unificado, entendido como “Corea”, más de 1.000 años. Corea es una sola nación y quien se comporta como un elemento extraño y ajeno, manteniendo la división desde el final de la Segunda Guerra Mundial, es el Estado surcoreano construido con la intervención del imperialismo estadounidense.

De esa forma, al contrario de lo que el tono de la prensa hegemónica da a entender, no debería haber ningún aire de sorpresa frente al actual proceso de reaproximación. Y, mucho menos, ningún aire de espanto con Corea del Norte por su postura favorable al proceso. Hace décadas, desde su fundador Kim Il Sung, que los coreanos del norte trabajan ardorosamente por la reunificación de la nación coreana, proponiendo, inclusive, un régimen de tipo federativo en que pueda prevalecer el esquema de “un país, dos sistemas”; aceptando, por tanto, hasta el mismo derecho de Corea del Sur de mantener su estructura básica en una futura patria reunificada, al mismo tiempo que Corea del Norte mantendría su sistema socialista.

Por tanto, es fundamental considerar que la Corea Popular siempre trabajó, de todas las formas posibles, por la paz y por la reunificación de la nación coreana. El elemento nuevo en esta coyuntura no viene, por lo tanto, de ningún cambio “sorprendente” en una supuesta “belicosidad” del Norte, pero sí de la correlación de fuerzas en Corea del Sur tras el derrocamiento de la ex-presidenta Park Geun Hye y de la extrema derecha surcoreana. La prensa, otros sectores derechistas y charlatanes mal o bien intencionados repiten insistentemente que la Corea Popular es una amenaza a la paz debido a su firmeza política y su programa nuclear. En ese caso, nada mejor que la práctica para demostrar quién tiene razón. Y la práctica ha demostrado, en un período de pocos años, cómo el Gobierno norcoreano está en la línea correcta al recabar apoyos de forma política y militar para negociar de igual a igual con cualquier fuerza en el mundo; conquistando, así, los elementos necesarios para caminar en el rumbo de la paz y de la reunificación de la nación coreana sin hacer ninguna concesión a la injerencia imperialista. Kim Jong Un, en poco tiempo de gobierno, ha cumplido su promesa de “domar con fuego y furia al maníaco estadounidense” y asestó un jaque al imperialismo y sus adversarios. Como un maestro del ajedrez, hizo de la Corea Popular garante de la paz al colocar al adversario en la responsabilidad de responder a la altura. La cuestión que queda ahora es: ¿responderán a la altura en pos de la paz? ¿Aceptará Trump la invitación para discutir el fin de las hostilidades contra el pueblo coreano? Y si no, ¿hasta cuándo los “bien intencionados” perpetuarán la hipocresía y continuarán atacando a la Corea Popular y a sus simpatizantes? En el ajedrez no existe el gris. Hay que posicionarse.

Por Diego Grossi, Profesor de Historia (PPGHC-UFRJ)

El 9 de enero el mundo presenció un hecho histórico

7d57297cf1d1f965841dd618618f2a0c-north-korea-long-liveEl 9 de enero las autoridades de la República Popular Democrática de Corea y la República de Corea se reencontraron después de un parón de más de 2 años en las conversaciones bilaterales. Es decir, Corea del Norte y Corea del Sur se sentaron en una mesa frente a frente para conversar sobre varios asuntos. Pero, ¿por qué eso es importante? ¿Qué asuntos trataron? ¿Qué implica eso en la política global? ¿Cómo ha sido eso posible?

Como sabemos, hace más de 70 años que ambos Estados viven en clima de guerra, que fue real entre 1950 y 1953 y se transformó en una guerra de palabras, imágenes y medias acciones después de ese período. Por un lado, la RPD de Corea, país soberano, socialista y sin ninguna interferencia externa en sus decisiones, buscando la reunificación pacífica de una Corea cobardemente dividida en dos por potencias extranjeras al final de la Segunda Guerra Mundial. Por otro, la Corea del Sur capitalista, ocupada militarmente por los EEUU desde 1945 y manejada como una marioneta de los estadounidenses que buscan aniquilar al Estado comunista del norte.

Por eso, un encuentro como ese nos coloca frente a un momento único en el que tenemos la oportunidad de ampliar nuestras miras y pensar sobre una cuestión dolorosa: un mismo pueblo, con una Historia común de 5.000 años, colocado en bandos opuestos y separados por muros y guerras.

El lado más “débil” de ese final de la guerra es Corea del Norte, puesto que está aislada geográficamente y sufre desde hace más de 50 años el más pesado bloqueo económico, político, diplomático, mediático y militar del que se tiene noticia. No obstante, el pequeño país jamás desistió en sus objetivos de construcción socialista e independiente y siempre ha tratado por una reaproximación con el lado sur, colocando siempre como cláusula obligatoria la salida de las tropas de EEUU de la Península y su promesa de no entrometerse en los asuntos intercoreanos. Por varios motivos, eso nunca se llevó a cabo: el Imperio de los EEUU no quiere perder la oportunidad de conquistar toda Corea y destruir el país que primero le derrotó en una guerra.

Para salir de esa situación en la que ni el mundo ni los propios surcoreanos están dispuestos o preparados para el diálogo pacífico, objetivo central de la política de Corea del Norte, el país acordó invertir fuertemente en otros métodos que tienen algunos precios. La Corea Socialista inició un desarrollo descomunal de su industria bélica, apostando en sectores primordiales de la guerra actual, como el sector científico de desarrollo nuclear y de misiles balísticos capaces de colocarla en una situación de, por lo menos, ser capaz de responder a la altura a cualquier provocación militar. Con ello, en un corto espacio de tiempo, los norcoreanos han alcanzado el éxito en crear, probar y producir ojivas nucleares, bombas de hidrógeno (“Bomba H”) y misiles balísticos de medio y largo alcance. Recientemente, se ha dominado la tecnología de misiles capaces de alcanzar los EEUU (misiles “Hwasong-14” y “Hwasong-15”), y eso da a la RPDC una carta en el juego geopolítico que la coloca por primera vez en una posición alta.

El año 2017 ha sido un año de grandes crisis. Los EEUU, bajo su nueva y megalómana administración, encabezada por el perro cobarde Donald Trump, tampoco aceptan a ningún país socialista, independiente y poderoso, que sea capaz de no solamente no seguir sus dictámenes sino también de tener capacidad de luchar con la mayor y más poderosa potencia mundial en pie de “casi” igualdad. Todos hemos sido espectadores de las innumerables demostraciones valerosas de fuerza del pueblo coreano con ejercicios militares, lanzamiento de misiles y pruebas nucleares, más allá de las maniobras hostiles y desproporcionadas de EEUU tratando de cercar e irritar una vez más a un pequeño país que solamente desea seguir su propio camino. Las provocaciones y palabras agresivas de ambos lados, las “poderosas” flotas navales que supuestamente iban hacia Corea pero a la hora de la verdad viraban la travesía en sentido contrario… Todo ello ampliamente explotado por los medios. El año 2017 llegó a su fin con el mantenimiento de la soberanía de la RPDC y la cuasi locura y rabia de la Casa Blanca por no conseguir disparar su “fuego y furia” contra el pueblo coreano.

Y entonces nos llegó la primera gran señal de los norcoreanos en las primeras horas de 2018: como tradicionalmente hace cada Año Nuevo, el líder de Corea, el Mariscal KIM JONG UN, hizo un largo discurso en el que repasó las conquistas del año pasado y fijó las metas para el nuevo año. Una de ellas fue inesperada: deseos de buena suerte para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno, que serán realizados por los hermanos de Corea del Sur este año, y la expresión del deseo de que el equipo nacional de Corea del Norte pueda participar en los juegos que serán realizados en su propia tierra.

Las autoridades surcoreanas recibieron las intenciones y esperaron un posicionamiento más específico por parte de Pyongyang. La RPDC expresó sus intenciones por medio de Ri Son Gwon, presidente del Comité para la Reunificación Pacífica de Corea, que hizo un discurso al día siguiente en el que afirmaba esperar la colaboración de Seúl para la realización de una reunión que tratase acerca de la reaproximación entre los Estados.

¿La respuesta de Seúl? ¡Sí! Reunión histórica marcada para el 9 de enero de 2018. Lugar: la Zona Desmilitarizada de Corea, la franja de tierra que queda a la altura del Paralelo 38 y divide Corea en dos, un lugar que fue testigo de reuniones anteriores del mismo tipo o eventos históricos todavía mayores, como la firma del armisticio de la Guerra de Corea en 1953.

Histórico, ¿no? ¿Por qué? ¡Porque aquí tenemos al gobierno del Sur yendo por su propio pie! Casi todas las reuniones anteriores habían sido acordadas tras intensos diálogos con Washington, pues el Sur de Corea es una colonia a todos los efectos y toda acción demanda una autorización de la metrópoli – la Casa Blanca. Esta vez no, además de que el propio Sur marcó la toma de contacto con el Norte, los EEUU no han sido ni siquiera mencionados para formar parte de la reunión. Imaginen la reacción de Trump. Detalle primordial: el tema “desnuclearización de Corea del Norte” no fue propuesto en la mesa. No hablar sobre ese asunto representa un gran retroceso de la estrategia surcoreana.

¿Por qué ese cambio drástico en los temas? Esa es una nítida victoria de la estrategia norcoreana de calmar la situación. Corea del Sur tomó total consciencia (¿será finalmente?) de que el uso de la fuerza tan defendido por los patrones de EEUU no es una opción viable porque Pyongyang continuará rearmándose de la manera más destructiva posible y eso pone en riesgo su propia existencia. Exigir reuniones para hablar de ese tipo de cosas no es fructífero, irrita a los coreanos y no lleva a ninguna parte, solamente tensa más la situación.

La reunión estuvo encabezada por Ri Son Gwon, representando a la RPDC, presidente del Comité ya mencionado, y Cho Myoung Gyon, representando a Seúl, Ministro de Unificación. Los principales asuntos fueron: reactivación del canal de diálogo militar entre ambos Ejércitos y la participación de Corea del Norte en los JJOO de Invierno que se celebrarán en la ciudad surcoreana de Pyeongchang. Tras muchas horas de reunión, las sonrisas dibujadas en los rostros de los miembros de las dos delegaciones demostraban el clima de paz. Se acordó que, para que Corea del Sur recibiese a Corea del Norte en las Olimpiadas Invernales, algunas sanciones serían revisadas por el gobierno de Seúl (pasmosamente, las sanciones más recientes de la ONU imponen a Corea del Norte el bloqueo de participación en competiciones deportivas, ¡que deberían ser un canal de paz y cooperación!). Es decir, ¡tendremos a la delegación del pueblo coreano del norte participando en las competiciones en el suelo sur de la sagrada Corea! Además de eso, fue restablecido el contacto entre las fuerzas armadas, con vistas a la resolución de conflictos en la frontera y en busca de una opción más pacífica y ponderada sobre las tensiones.

¿Qué implica eso en la política global? Eso implica, amigos, que un pequeñito país del tamaño de Grecia ha conseguido no solamente esquivar, sino doblar y vencer a la potencia más feroz del mundo: los EEUU. Corea del Norte, con su juego de paciencia y acción práctica, ha conseguido conversaciones con Seúl sin interferencia americana, algo rarísimo.

¿Cómo ha sido eso posible? Gracias a la política socialista de Pyongyang de jamás rendirse a las fuerzas externas que buscan su aniquilación y alcanzar siempre diálogos pacíficos con los hermanos del Sur.

Esa reunión del 9 de enero abre un margen para futuras negociaciones más serias sobre economía y sociedad, quién sabe si eso creará un precedente para que las familias separadas por la guerra se reencuentren más veces, como harán los deportistas de los dos Estados.

¡El hecho de esta reunión prueba que el pueblo coreano es uno sólo! ¡Prueba que el Norte y el Sur no son enemigos ni se odian! ¡Todo eso es resultado de años de interferencia brutal y agresiva de los EEUU en la región, todo en busca de la hegemonía de su economía, política y cultura sobre un pueblo con 5 milenios de tradición, de misma sangre, de misma lengua y de misma tierra! Mucha propaganda mediática de guerra que incentiva un odio entre hermanos que no existe en la práctica.

No creemos grandes expectativas de que eso va a resolver todos los problemas y que una “Era de Paz” esté delante nuestra, pero, para unas relaciones tan tumultuosas, cualquier apretón de manos o sonrisa tímida en el rostro es un alivio, ¿no?

Por Lucas Rubio

Presidente del Centro de Estudios de la Política Songun – Brasil

Corea del Norte enviará una delegación olímpica a Pyeongchang

Corea del Norte enviará una delegación para participar en los Juegos Olímpicos de Invierno en Pyeongchang (Corea del Sur), según informan los representantes de ambos países tras la reunión de ayer 9 de enero. Además de eso, decidió reabrir – a petición de Seúl – la “línea roja” de comunicación entre los militares, siendo la primera vez en dos años que se retoman los debates de alto nivel.

Esta ha sido la primera reunión entre los dos países desde 2015, y ha tenido lugar en la Zona Desmilitarizada de la frontera intercoreana, en el pueblo de Panmunjom.

En la delegación, que participará en los JJOO entre el 9 y el 25 de febrero, estarán presentes atletas, oficiales y animadores de los vecinos del Norte. De acuerdo con una nota divulgada por el Gobierno surcoreano, el grupo también incluirá deportistas de taekwondo y “representantes artísticos”.

Los representantes de Seúl propusieron que se retomen también los reencuentros entre familiares separados por la Guerra de Corea (1950-1953) y que la Cruz Roja supervise el reencuentro que sería realizado en febrero. No obstante, no hubo una decisión firme sobre esas resoluciones.

Más allá de la esfera deportiva, Seúl pidió a Pyongyang que realice “cuanto antes” una reunión de alto nivel “entre militares” con el objetivo de “eliminar o reducir los riesgos de los errores de validación”, amainando la tensión en la Península Coreana.

La reaproximación entre los dos gobiernos ocurre después de que Kim Jong Un, en su discurso de Año Nuevo, afirmara que desea “todo el éxito” para el evento deportivo a realizarse en el país vecino y que pensaba en enviar una delegación al país.

A colación de esta apertura, Corea del Sur invitó a representantes norcoreanos para tener una reunión de alto nivel sobre el tema y, tras más de dos años, las conversaciones entre los dos lados han sido retomadas.

También el Comité Olímpico Internacional (COI) hizo una excepción debido a este caso, ampliando el período de inscripciones olímpicas.

FUENTE: “Solidariedade á Coreia Popular” (Brasil)

El Mariscal Kim Jong Un defiende la reunificación pacífica de la nación

north-korean-poster-through-the-united-strength-of-our-entire-nation-let-s-accomplish-the-reunification-of-the-fatherland-8702-pEl Mariscal Kim Jong Un, líder de la República Popular Democrática de Corea y Presidente del Partido del Trabajo de Corea, pronunció un discurso a la nación el pasado 6 de enero en el que convocó al país a crear todas las condiciones necesarias para mejorar las relaciones con sus hermanos del sur, según informó la Agencia Telegráfica Central de Corea (KCNA). El Mariscal habló sobre una propuesta “más amplia y extensa para mitigar las tensiones militares y prepararse para un ambiente pacífico en la Península de Corea”. Kim Jong Un estimuló a los coreanos a “promover activamente una atmósfera de reconciliación nacional y unificación”. “Esta propuesta será recibida de manera entusiasta por la Humanidad progresista del mundo que ama la paz”, dijo.

“Nuestro país debe adherirse firmemente a una política que puede promover un gran avance en la unificación autosuficiente. No necesitamos seguir siendo prisioneros del pasado ni pensar en detalles específicos de las relaciones con Seúl. En lugar de ello, lo acuciante es mejorar los lazos entre el Norte y el Sur”, apuntó el Mariscal. Según Pyongyang, “ha llegado la hora de unir los esfuerzos del pueblo coreano para detener el aumento de la tensión en la Península”.

“No solamente estamos hablando sobre la normalización de las relaciones intercoreanas, sino también sobre la reconciliación de la nación, su unificación voluntaria”, afirmó Kim Jong Un, según informa la KCNA. El Mariscal lamentó de todos modos que “la cooperación entre el Norte y el Sur se vea trabada por todo tipo de restricciones inapropiadas, así como instrumentos legales y políticos”.

“La cuestión de las relaciones Norte-Sur es una cuestión interna del pueblo coreano; si intentamos resolverla dependiendo de imposiciones extranjeras, solamente añadiremos dificultades a la resolución de los problemas”, dice el Líder de Corea Popular. “Las autoridades norcoreanas y surcoreanas deben desempeñar un papel más responsable y de mayor liderazgo en la mejora de las relaciones Norte-Sur. Esta conquista dependerá mucho de los esfuerzos de las autoridades”, destacó.

El pasado 3 de enero, Seúl y Pyongyang restablecieron el canal de comunicación especial en la Zona Desmilitarizada de Panmunjom. Los dos países también acordaron mantener negociaciones de alto nivel desde hoy, 9 de enero, en la ciudad fronteriza. Se espera que los coreanos del Sur y del Norte negocien la posible participación del equipo de Corea del Norte en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2018, en la ciudad surcoreana de Pyeongchang, que comenzarán el próximo mes de febrero.

Artículo traducido del blog “Solidariedade à Coreia Popular” de Brasil

Saludamos y apoyamos a la RPDC y al pueblo coreano por su firmeza contra las sanciones, provocaciones y amenazas nucleares de EEUU

Nosotros, la Liga Internacional de Lucha de los Pueblos (LILP), admiramos y saludamos al Partido del Trabajo de Corea, a la República Popular Democrática de Corea (RPDC) y al pueblo coreano por defender su soberanía nacional, continuar de forma autosuficiente el desarrollo socialista y fortaleciendo su capacidad de disuasión nuclear y autodefensa. El imperialismo estadounidense expone burdamente su carácter agresivo y la inutilidad de sus intentos de intimidar al pueblo de Corea y al mundo con amenazas de guerra nuclear, con maniobras de guerra provocadoras, sanciones ilegítimas y una campaña de desinformación maligna y directa contra la RPDC.

Desde el pasado 21 de agosto hasta el 31 de agosto de 2017, el Comando de Fuerzas Combinadas del Ejército de EEUU y el Ejército surcoreano llevaron a cabo su “Ejercicio Ulchi Freedom Guardian” de carácter anual con aproximadamente 17.500 soldados estadounidenses participando junto a personal de todas las ramas del Ejército surcoreano y otros 7 aliados de EEUU, incluyendo soldados de Australia, Canadá, Colombia, Dinamarca, Nueva Zelanda, los Países Bajos y el Reino Unido. Este es el segundo de ya dos juegos de guerra anuales dirigidos por los EEUU y sus títeres del Sur de Corea designados para simular un ataque nuclear “preventivo” contra la RPDC así como una invasión y el descabezamiento de su dirección nacional.

Justamente la semana pasada, cazas y bombarderos del Ejército de EEUU llevaron a cabo operaciones militares en un campo de entrenamiento al este de Seúl. En esos aviones de combate había incluidos algunos bombarderos B-1B, capaces de realizar descargas nucleares. La RPDC ha pedido repetidamente a los EEUU que pongan fin a estos ejercicios militares de carácter despiadado y provocador en sus mismas puertas como intercambio por una moratoria en las pruebas balísticas de la RPDC pero los EEUU siempre lo han rechazado tajantemente. Pese a que las actitudes belicistas de EEUU desde que Trump alcanzó la presidencia se han calentado hasta el punto de que declarase que iba a desatar “una furia y fuego tales que el mundo nunca había visto antes” si la RPDC ponía en peligro a los EEUU. Su Secretario de Defensa, James “Mad Dog (Perro Loco)” Mattis, se hizo eco de sus declaraciones recientemente y afirmó: “Cualquier amenaza a los EEUU o a sus territorios, incluyendo Guam, o a nuestros aliados, será respondida con una respuesta militar masiva, una respuesta tan efectiva como abrumadora”. El Ministro de Defensa del régimen títere surcoreano apoyó las declaraciones llamando a un mayor desarrollo de las armas nucleares tácticas de EEUU en la Península Coreana.

Los medios occidentales están presentando este chisme estridente como una respuesta justificable a las recientes pruebas balísticas y nucleares. La RPDC ha hecho avances significativos en el desarrollo de su programa armamentístico este año, probando exitosamente un misil balístico intercontinental (ICBM) que puede alcanzar potencialmente las bases de EEUU en Guam o Alaska; una bomba de hidrógeno con una potencia estimada de al menos 100 kilotones que puede ser cargada en un ICBM; misiles de combustibles sólidos que reducen los tiempos de lanzamiento de horas a minutos; y baterías de misiles fortificadas que pueden ocultarse en bosques, bajo acantilados o abismos, debajo de los puentes, o ser posicionadas en otros lugares de lanzamiento que no son fácilmente localizables para los satélites enemigos.

El desarrollo del programa de armas nucleares de la RPDC es parte de su estrategia de disuasión y autodefensa contra la vieja política hostil de los EEUU contra la RPDC. Las bombas de EEUU asesinaron al 20% de la población y destruyó más ciudades en Corea del Norte entre 1950 y 1953 que en Japón y Alemania juntas durante la Segunda Guerra Mundial. Sin este desarrollo de las armas nucleares y los sistemas de lanzamiento de misiles, la RPDC se habría convertido en un objetivo fácil y directo para una agresión de alta intensidad como ha ocurrido en Irak, Libia o Siria.

El imperialismo de EEUU y sus títeres surcoreanos nunca han querido firmar un tratado de paz contra la RPDC desde el armisticio de 1953. Los EEUU nunca han reconocido diplomáticamente a la RPDC y han amenazado con su aniquilación desde su fundación en 1948. Han colocado a decenas de miles de tropas estadounidenses, sistemas de misiles, armas nucleares y otras armas de destrucción masiva en 15 bases en todo el Sur de Corea como amenaza constante a la existencia de la RPDC. Y aún con todo, los EEUU nunca han resuelto el problema de las ofensas a China y Rusia de desatar una guerra nuclear total contra la RPDC.

Pero los EEUU persisten en su esquema de presionar a China y Rusia para que se unan a EEUU y sus aliados en cortar todas las relaciones económicas con la RPDC. Trump está amenazando con cortar el comercio de EEUU con cualquier país que tenga cualquier tipo de actividad económica con Corea del Norte en vistas a provocar un colapso del país. Los EEUU amenazan con más sanciones, que serán acompañadas de un incremento de su presencia militar en la Península Coreana y con el desarrollo del THAAD en preparación de una guerra inminente, una invasión rápida y una estrategia de descabezar instantáneamente a la dirección nacional de la RPDC.

La LILP condena en los términos más fuertes el largo y continuo y record de la agresión imperialista de los EEUU, su bloqueo económico, sus provocaciones belicistas y el chantaje nuclear dirigido contra la RPDC. Mantenemos que el imperialismo de EEUU y sus títeres surcoreanos son responsables de la creación de una situación extremadamente volátil en la Península Coreana actualmente. Llamamos al pueblo coreano del norte y el sur a unirse y trabajar por la reunificación pacífica y la derrota de los esquemas decisivos del imperialismo de EEUU.

La LILP se posiciona firmemente en solidaridad y apoya vigorosamente al Partido del Trabajo de Corea y al pueblo coreano en su firmeza y defensa de su soberanía nacional, en desarrollo de su economía socialista autosuficiente, en la construcción de su capacidad de autodefensa, en la búsqueda de la reunificación pacífica del Norte y el Sur de Corea, por el reemplazo del acuerdo de armisticio por un tratado de paz y en busca de las condiciones globales para una mayor libertad, por la cooperación, la paz y el desarrollo contra el imperialismo de EEUU y toda la reacción.

La LILP llama a todos sus comités regionales, capítulos nacionales y organizaciones miembro a nivel global a llevar a cabo una campaña de información y protestas de masas en vistas a exponer, condenar y mostrar oposición a la persistente, hostil y agresiva política de los EEUU contra la RPDC y el pueblo coreano, al ya longevo y vigente bloqueo económico y demás sanciones, al incremento de la presencia militar que ha incluido armas nucleares y otras armas de destrucción masiva y ejercicios militares del imperialismo estadounidense, sus aliados imperialistas y los títeres surcoreanos en la Península Coreana, en las vecindades y en otras áreas más lejanas en la región de Asia-Pacífico.

Por José María Sison

Presidente del Comité Coordinador Internacional de la LILP

Carta enviada por el Comité Nacional Coreano para la Paz

El Comité Nacional Coreano para la Paz nos ha hecho llegar la carta que a continuación reproducimos:

Queridos amigos,

Calurosos saludos desde Pyongyang.

El 21 de agosto, los EEUU y el ejército títere surcoreano comenzaron las agresivas maniobras militares “Ulji Freedom Guardian 17” contra la República Popular Democrática de Corea.

Pese a la unánime protesta dentro y fuera del país y de nuestra significativa advertencia, más de 17.500 tropas de EEUU en el Sur de Corea y el exterior, al menos 50.000 tropas del ejército títere surcoreano y las fuerzas armadas de 7 países satélites están ahora mismo participando en el camino hacia la guerra junto a 48.000 funcionarios públicos de la administración títere y su policía, fuerzas paramilitares y personal de empresas privadas así como equipamiento letal de las fuerzas de EEUU en su territorio nacional y el teatro operacional del Pacífico que también se han visto envueltas.

Pese a que los EEUU están vociferando ruidosamente sobre “maniobras defensivas” de “carácter anual”, el esfuerzo se concentra en el simulacro de una “operación de incursión” y “operaciones secretas” para “reemplazar” los cuarteles generales supremos de la RPDC y otro para frustrar los misiles balísticos de la RPDC bajo el “OPLAN 5015”, un agresivo escenario de guerra para llevar a cabo un ataque preventivo contra la RPDC.

Nadie puede atestiguar que esta enorme cantidad de fuerzas concentradas en el Sur de Corea no vayan a desembocar en una acción de guerra real ya que las tensiones militares han alcanzado un punto álgido en la Península Coreana.

De acuerdo a la grave situación, el Comité Nacional Coreano para la Paz se remitió a las declaraciones de su portavoz, denunciando la provocación de guerra nuclear por parte de los EEUU y el régimen títere surcoreano.

Recientemente, los EEUU han pergeñado en el Consejo de Seguridad de la ONU la Resolución 2371 que comporta nuevas “sanciones” contra la RPDC, cuestionando nuestra prueba de lanzamiento de misil balístico intercontinental (ICBM) y tratando de aislar y asfixiar a nuestra República y ahora están llevando a cabo simulacros de guerra nuclear a gran escala en la parte sur de la Península Coreana. Todos estos hechos prueban que el peligro de guerra nuclear viene de los EEUU, quienes persiguen la intención de ocupar militarmente nuestra República, y que los EEUU son los enemigos de la paz.

Los EEUU y el régimen títere surcoreano deberían suscribir cada palabra y expresión del Comunicado del Gobierno de la RPDC y los comunicados del portavoz del Comando General del Ejército Popular de Corea y de la Fuerza Estratégica del EPC y actuar con discreción.

Creemos firmemente que ustedes, amantes de la paz y la justicia, prestarán la debida preocupación a la grave situación en la Península Coreana y enviarán el más sincero apoyo y solidaridad al pueblo coreano en su lucha por salvaguardar la paz y la seguridad en y alrededor de la Península Coreana.

Con los mejores deseos,

Comité Nacional Coreano para la Paz

 

La estructura democrática de la RPDC

Por Arthur Manley

Para “Lalkar” y el Partido Comunista de Gran Bretaña (Marxista-Leninista)

La República Popular Democrática de Corea, por su denominación oficial, es objeto de burla por parte de los reaccionarios y liberales “de izquierda” que equiparan al socialismo con el nacional-socialismo. No obstante, la RPDC tiene una avanzada y compleja estructura democrática, a todos los niveles, y sus ciudadanos tienen acceso a un nivel de democracia nunca visto en las autoproclamadas naciones “libres” de Occidente. Vamos a investigar brevemente cómo funciona su sistema gubernamental y administrativo.

Los derechos de los ciudadanos

Los ciudadanos de la RPDC disfrutan de un amplio margen de derechos, y muchos de éstos son relevantes en los sistemas democráticos. Citaremos la Constitución norcoreana de 1972 para demostrarlos:

Artículo 4

La soberanía de la RPDC reside en los trabajadores, campesinos, trabajadores intelectuales y otros sectores trabajadores. El pueblo trabajador ejerce el poder a través de sus órganos representativos – la Asamblea Popular Suprema y las asambleas locales populares a todos los niveles.

Artículo 5

Todos los órganos de Estado en la RPDC están formados en función del principio de centralismo democrático.

Artículo 6

Los órganos del poder del Estado a todos los niveles, desde la Asamblea Popular a nivel de condado hasta la Asamblea Popular Suprema, serán elegidos bajo el principio del sufragio universal, igual y directo, mediante el voto secreto.

Artículo 7

Los diputados de los órganos del poder estatal a todos los niveles deberán tener lazos estrechos con sus electores y rendir cuentas de su trabajo.

Los electores podrán revocar a los diputados que elijan si se demuestra su falta de confianza en éstos.

Artículo 64

El Estado deberá garantizar con efectividad derechos democráticos y libertades de forma genuina así como el bienestar material y cultural de sus ciudadanos.

En la RPDC los derechos y las libertades de los ciudadanos se amplificarán con la consolidación y el desarrollo del sistema social.

Artículo 65

Los ciudadanos disfrutarán de los mismos derechos en todas las esferas del Estado y en las actividades públicas.

Artículo 67

Se garantizará a los ciudadanos el derecho a la libertad de expresión, de prensa, de asamblea, de manifestación y asociación.

El Estado deberá garantizar las condiciones para la libre actividad de los partidos políticos democráticos y las organizaciones sociales.

Artículo 73

Los ciudadanos tienen derecho a la educación. Este derecho está asegurado por un avanzado sistema educativo y por las medidas educativas llevadas a cabo por el Estado en beneficio del pueblo.

Como puede verse, los ciudadanos de la RPDC tienen sufragio universal por voto secreto, y todos los ciudadanos mayores de 17 años tienen permitido presentarse a los distintos cargos, independientemente de la situación económica o la filiación política. Hemos mencionado el derecho a la educación, porque también es importante para la democracia. La auténtica democracia solo puede llegar de la mano de gente informada, porque si la gente es ignorante no puede elegir lo que mejor les represente a ellos y a sus aspiraciones.

Por lo tanto, la RPDC garantiza constitucionalmente el derecho a la educación (incluidos los estudios universitarios) como importantes derechos democráticos, derechos que cada vez se echan más en falta en la mayoría de las “democracias” capitalistas porque se requiere de ciertas cantidades de dinero para afrontar una educación universitaria, o donde la financiación a su sistema de escuelas públicas fuera tan negligente que dejase a los niños más pobres fuera del acceso a la educación al mismo nivel que los más pudientes, los niños que gozaron y gozan de educación privada.

Hay muchos órganos de poder estatal en la RPDC, todos ellos elegidos democráticamente. La siguiente sección explicará qué son cada uno de ellos y cómo interactúan.

La Asamblea Popular Suprema

La Asamblea Popular Suprema (APS) es el más alto órgano del poder estatal en la República Popular Democrática de Corea, por encima de cargos como el de Presidente o Líder Supremo. Se compone de obreros y campesinos elegidos democráticamente, que representan en su mayoría al Partido del Trabajo de Corea, y que tiene el poder de elaborar nuevas leyes y revocar leyes antiguas, así como modificar la Constitución del país.

Las sesiones de la APS se celebran dos veces al año (las elecciones nacionales se celebran cada 5 años), pero pueden ser convocadas sesiones extraordinarias por el Presidium o a petición de al menos un tercio de sus miembros.

El Presidium de la Asamblea Popular Suprema

El Presidium de la APS es el equivalente a lo que era el Consejo Central de la URSS, siendo un consejo electo de políticos a tiempo completo que llevan a cabo las operaciones del día a día en el Estado. Mientras la APS no está celebrando una sesión, es el máximo órgano del poder estatal.

La APS elige a un Presidente, un Vicepresidente, así como a los secretarios y a los miembros generales. Este Presidium NO tiene la autoridad de enmendar la Constitución, o introducir leyes significativas – esto solamente puede ocurrir mediante el voto democrático en la APS, salvo en caso de invasión, e incluso de esa manera la prioridad sería intentar convocar un pleno de emergencia en la APS.

El principal papel del Presidium es llevar a término las decisiones acordadas en la APS, supervisar los diversos comités creados por la APS, y trabajar con la Asambleas Populares a nivel local junto al sistema judicial.

La Comisión de Defensa Nacional

Nombraremos brevemente a la Comisión de Defensa Nacional. De acuerdo a la naturaleza de la política “Songun” (lo militar es primero), es un importante órgano de la nación. La CDN está también elegida por la APS, y funciona de manera similar al Presidium.

El papel principal de la CDN es supervisar la expansión continua de las fuerzas armadas de la RPDC y su programa nuclear. Tiene la potestad de declarar el estado de guerra y movilizar a las unidades del Ejército Popular de Corea en caso de que fuera necesario.

El Gabinete

El principal papel del Gabinete es supervisar la economía planificada de la RPDC, en vistas de mantener el desarrollo sostenible y llevar a cabo el trabajo diplomático con otros Estados.

También es elegido por la APS, y subordinado a ésta, así como al Presidium cuando la propia APS delega el trabajo. Todos los órganos nacionales del poder estatal en la RPDC son elegidos, ya sea por el pueblo en sufragio directo o por medio de sus representantes en la Asamblea Popular Suprema.

El Gabinete puede adoptar medidas, pero no nuevas leyes o enmiendas constitucionales. El Premier del Gabinete es el representante oficial de la RPDC, cargo que está ocupado actualmente por el Camarada Pak Pong Ju.

La Asamblea Popular Local

La Asamblea Popular Local (APL) es el equivalente de la RPDC al modelo español de las comarcas, salvo que en el caso de las APL éstas poseen mucho más poder y facilidades para mejorar su jurisdicción que sus equivalentes españoles.

También son elegidos de la misma manera por la Asamblea Popular Suprema para un período de 5 años. Pueden adoptar medidas para llevar a cabo leyes, organizar planes para llevar a cabo las decisiones del Gabinete en lo relativo a la economía (la naturaleza de la RPDC como economía planificada significa que los órganos como las APL tienen mucho más poder sobre la economía local que en las economías de mercado), y elige o destituye jueces y otros miembros del sistema judicial.

El Comité Popular Local

El Comité Popular Local es el equivalente del Presidium para la APL, y es elegido por ésta.

El Sistema de Trabajo “Taean”

El Sistema de Trabajo “Taean” es el equivalente a los Soviets de Trabajadores de la URSS en los centros de trabajo, que son dirigidos por un Comité electo, que decide cómo implementar los decretos de la APS y del Gabinete marcados como objetivos económicos.

Estos comités deben estar compuestos por al menos un 60% de trabajadores, para evitar que el Consejo acabe dominado por elementos aburguesantes. El Comité del Partido en sí mismo elige a un Comité Ejecutivo, que toma el papel de la actividad diaria en el centro de trabajo, equivalente al Presidium y al Comité Popular Local.

El sistema sindical

Es importante hacer una breve mención al sistema sindical en la RPDC para entender de verdad la naturaleza democrática del país, donde se ejerce de manera real el poder popular. Al contrario que en las economías capitalistas, donde los sindicatos son vistos como impedimentos para las motivaciones codiciosas, los sindicatos están fuertemente apoyados en el Gobierno de la RPDC. Los sindicatos tienen el poder de convocar huelgas si lo consideran necesario, y miran por las necesidades de los gremios a los que representan, dentro del sistema colectivista que mira por que todos trabajen juntos.

Hay activo incluso un Sindicato de Niños y Niñas, al contrario que el horror de los Estados imperialistas que apenas permite la sindicalización de las personas adultas.

El sistema sindical promueve el fortalecimiento de la dictadura del proletariado, permitiendo al pueblo múltiples métodos democráticos para que se vean satisfechos sus deseos y sus necesidades.

Comentarios

Lo que podemos ver hasta ahora es que el sistema democrático de la RPDC es una realidad en cada nivel, y que incluso en medio de brutales sanciones imperialistas y una agresión constante contra el Estado, mantienen el poder popular a un nivel increíble y sorprendente.

Saliéndonos de la imagen habitual, de tintes racistas, que Occidente presenta de la RPDC como una “monarquía extraña” o una “dictadura dinástica”. los Kim son una parte muy importante de este sistema. El Camarada Kim Jong Un (líder del Partido del Trabajo de Corea) fue elegido, y si así lo deseara el pueblo, podría ser reemplazado.

Nos han dicho que es “imposible” para el pueblo coreano continuar con la misma persona como líder (tan acostumbrados que estamos en Occidente a líderes electos de pésima calidad porque “bueno, al menos no son tan malos como X”). La familia Kim está en una altísima estima para el pueblo de la RPDC, y por ello eligieron a Kim Jong Il para sustituir a Kim Il Sung y a Kim Jong Un para reemplazarle a él. Se nos ha alimentado el punto de vista del Camarada Kim Jong Un como un “monstruo desquiciado” que oprime felizmente al “pobre pueblo coreano, a quienes han lavado el cerebro” (la ironía de los liberales occidentales acusando de “lavado de cerebro” a toda persona que salga de sus dogmas enfermizos) pero simplemente no es verdad. Es puro racismo creer que el pueblo coreano sería feliz con un gobierno que les oprimiese de maneras terriblemente ignominiosas.

¿Si existiera un régimen como el que plantea la concepción occidental de la RPDC no sería derrocado en cuestión de días? La realidad es que este no es un régimen de esas características. Es lo que indica su propio nombre: una república popular democrática.